Reseña: GATO ENCERRADO
Enrique Jaramillo Levi es un cuentista que entiende el cuento como un ejercicio de síntesis. Procede no por acumulación sino por eliminación. Eliminación de todo lo superfluo, de inútiles digresiones, de todo lo que está de más, de todo lo que sobra, de todo lo que estorba. Se trata de contar historias con el mínimo de palabras, pero también con el máximo de agilidad e intensidad. En Gato encerrado nos entrega treinta y tres historias. Son cuentos breves, donde la imaginación y la sorpresa, la imprescindible vuelta de tuerca, juegan un papel de primera importancia. Uno de sus personajes, que detesta las arañas, terminará ayudando a una araña madre a encontrar a su criatura extraviada, en un final paradójico e impredecible, porque el lector no sabe donde está la frontera invisible que divide a la vigilia del sueño. En otro texto, los amantes de confunden, son uno solo, intercambiables. En un bar, una mujer que se ha quedado dormida sueña con un hombre que despierta y busca a la mujer con la que pasó la noche, que es ella misma. En “Digresiones”, el protagonista encuentra a Sandra, pero ella asegura no ser Sandra. ¿Confusión? ¿Olvido? ¿Mezcla de identidades? Por su parte, “El escándalo de los pericos” es un cuento que explora la nostalgia, la melancolía, en un parque plagado de pericos bulliciosos. El sueño, y las confusiones y mundos insólitos a que nos conducen los sueños, son tema recurrente en los cuentos de este escritor panameño. Pero ¿qué es un cuento sino un sueño que a veces termina bien y a veces mal? ¿Qué es un cuento sino un sueño que con frecuencia se convierte en pesadilla? Borges ha definido al cuento como una breve alucinación, y al leer los relatos de Jaramillo Levi uno entiende por qué. ...
Armando Alanís
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